Tesla and Holmes: An Interview with Author Martin Hill Ortiz

Martin Hill Ortiz has written many novels that explore the thrilling side of history. Açedrex editor Jessica Knauss asked him about his process and his literary heroes.  A Predator’s Game debuted on March 30.

 

JK: What’s special or different about writing a prequel? Was the inspiration or process the same?

MHO: While putting together the publicity for the first book, A Predatory Mind, I assembled the research I had undertaken into the lives of Nikola Tesla and Henry H. Holmes and I realized just how fascinating they are. They had taken up maybe ten percent of the first novel and they were the best part. I decided to devote an entire novel to their interaction.

Instead of a prequel, I chose to take an event that was mentioned in passing in the first novel—that Holmes had gone to New York and stolen Tesla’s invention—and make that into a full story. The form is sometimes called a “throughquel,” but that’s an ugly word.

JK: Do you feel a special responsibility to get it accurate because you’re using real people as characters?

MHO: My answer might seem strange: with Tesla, yes; with Holmes, no.

Tesla was wonderfully contradictory: two parts saint, a man who set as his goal the betterment of the world; and one part intolerant who couldn’t deal with individuals. As Linus Van Pelt once said in an old Peanuts comic: “I love mankind, it’s people I can’t stand.” I wanted to be true to Tesla’s character.

Holmes, on the other hand, was an inveterate liar and exactly who he was is up for debate. It is possible he was a rank, measly sadist and I didn’t want to write him out that way—I didn’t want to spend time with that character. It is possible he was not terribly bright. Medical education was different in the nineteenth century. In 1869, when some at Harvard Medical School proposed to include a written final exam, the dean complained that “more than half of them [the students] can barely write.” I created a Holmes character for my novel who was more suave, more intelligent, and more self-disciplined than the murderer. I made him reflect Moriarty.

 

I have posted extensively on my blog about the lives of Tesla and Holmes.

JK: Do you write for yourself or for your readers?

MHO: I write for my readers. I want to tell a good story and I am happy enough when that is accomplished. I am the first of my readers, so I am demanding in satisfying myself.

JK: What is your least favorite word?

MHO: Unmicrowaveable.

JK: Do you have a favorite author?

MHO: I used to. I used to read up everything a particular author has written. Two of these were James Thurber and Milan Kundera. Now I find myself author jumping, trying to sample a hundred and one authors to see more of what’s out there. I spent a considerable time last year reading selections from the list of the all-time best mysteries. It was a topic of my blog and I managed to scratch off my reading list another forty of the hundred best.

This year I have told myself I will read up on the works by female fiction authors and more contemporary novels. So I’ve been reading Laurie R. King, Sarah Waters, and Marisha Pessl, along with some others.

JK: What are you currently working on?

MHO: I have the sequel to Never Kill A Friend almost finished. Then I’ll crank a short story or two I’ve been waiting to write. After that I’ve been plotting a Y/A magical realism novel in the back of my mind.

JK: We’ll all look forward to those!

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A Predator’s Game is available in ebook and softcover in the following venues:

Kindle | NookKobo

Indiebound SoftcoverSoftcover | Amazon Softcover

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Entrevista con Manuel Arduino Pavón, autor de Superhéroes sin trabajo

IMG_1925Estamos muy orgullosos de tener entre nuestros autores a Manuel Arduino Pavón, escritor uruguayo sin igual. En preparación para su novela corta, Superhéroes sin trabajo, que saldrá al público la semana que viene, tenemos una oportunidad de preguntarle algunas cosas y escuchar sus interesantes respuestas. Inusualmente, el entrevistado va a empezar los procedimientos, diciendo:

Creo que es importante prevenir al lector que más allá de los criterios desconcertantes de este autor sobre la vida y su sentido, se trata en última instancia de un escritor profesional capaz de desdoblarse y exhibir su veta de comediante y de histrión con la mayor naturalidad. Sin las solemnidades de una entrevista de premiación, ni el rigor omnipotente propio de las instrucciones que figuran en las etiquetas de los productos del supermercado.

¿Cómo te ocurrió la idea para el libro? ¿Hay personajes o incidentes tomados de la realidad?

Siempre me interesó la concepción del héroe superpoderoso, su particular y estrecha concepción del bien y el mal, y, por sobre todo, el inmenso potencial crítico que los numerosos flancos débiles de esos mitos modernos ofrecen al creador, o, eventualmente, al investigador. Por cierto que la actitud onmipotente que en mayor o menor medida todos ensayamos en alguna oportunidad, es el aspecto central de la narración, particularmente porque la vida me ha mostrado que todo esplendor es autodestructivo; que la ostentación de poder termina en miseria, moral y material. Me dije que era posible escribir un relato entretenido y a la vez mordaz, que explotara las fragilidades de estos arquetipos tan básicos como frugalmente elaborados: los tipos característicos del superhéroe.

¿De dónde viene tu inspiración en general?

De la observación de los  tipos humanos y de la experiencia de vida. En gran medida mis estudios filosóficos abonan el terreno para visualizar con cierto escepticismo los emprendimientos materiales del hombre, sus locos devaneos por superar al resto de los mortales por cualquier  medio; la tonta vanidad de invertir todas las fichas en objetivos destinados a ser olvidados rápidamente. Todos nos decimos continuamente, “que me quiten lo bailado”, y con esa lógica cortoplacista, robamos, estafamos y practicamos el canibalismo sin ningún pudor.

¿Qué es lo que más quieres comunicar al lector de este libro?

La inevitable caida de los grandes iconos de la Humanidad, la fragilidad moral de todo emprendimiento, el absurdo y risible afán de perpetuarse en cosas y roles fastuosos. Y, naturalmente, que ante la crisis global por la que estamos atravesando, es seguro que un buen número de nosotros vendería su alma al diablo con tal de conseguir unas plateas en un estreno de Broadway.

Me interesó en gran medida mostrar la veleidad del poder mundano; así como te exaltan hasta la gloria pública, te derriban y te ponen la camisa de fuerza, por razones coyunturales o simplemente para no dirimir una cuota de poder con aquellos que alcanzaron el éxito mundano y terminan por constituirse en antagonistas sociales. Los grandes superhéroes financieros, los magnates del gran mercado, también están destinados a quedarse sin trabajo.

¿Qué has hecho aparte de escribir, y cómo llegaste a ser autor y a publicar tus cuentos?

Estudiar y trabajar, trabajar y estudiar. Empleado público en el Uruguay de la dictadura militar, artesano, cuentapropista, aficionado al balompié del club Nacional de Montevideo, vocalista de rock en el grupo “Escombro”. Luego vendiendo libros esotéricos, ya en mi antigua librería en Montevideo, como en la pequeña librería de culto aqui en Buenos Aires. Estudié Literatura en la Universidad y abandoné muy temprano la carrera. Mis estudios más selectos se ordenan en el campo del Esoterismo y de la Filosofía Oriental. Dos veces vicepresidente de la sección uruguaya de la Sociedad Teosófica. Di conferencias y dicté cursos durante muchos años. Desde 1991 hasta el 2004 conduje un programa radial, también en Montevideo, aunque detesto la radio.

Divorciado de las primeras nupcias y conviviendo actualmente con la mujer más lúcida y la mejor tallerista en el campo del desarrollo personal que jamás conocí.

Mi carrera literaria comenzó a los diecinueve, cuando junto al poeta Eduardo Espina comenzamos a redactar nuestros propios trabajos y llegamos a crear un pequeño sello editorial, Ánfora Solar, de vida muy breve. Con Eduardo aprendí a amar las vanguardias europeas de las primeras décadas del siglo veinte y a ensayar con el lápiz o el ordenador.

Desde muy joven comenzó mi afición por las letras. Con el tiempo adquirí cierta especialización en la aforística y el ensayo esotérico, y, naturalmente, en la literatura de ficción. En menor medida trabajo el arte poético.

¿Tienes un libro o autor favorito? ¿Qué más influye en tu escritura?

Mi autora favorita es Helena Petrovna Blavatsky, sin dudas, una campeona de la investigación oculta, dueña de una inmensa versación y de una pluma prodigiosa, literaria y metaliteraria.

Aprecio así a Cortázar como a Juan Rulfo. Admiro al asfixiante Borges;  la novelística norteamericana, con excepción del thriller policial. Los rusos, los clásicos rusos. Lao Tse y Rumi, el Emperador Amarillo y el modesto compilador de los Vedas.

¿Escribes todos los días? ¿Tienes un lugar específico o una rutina que tienes que seguir?

Todos los días y las noches. Desde las seis y media de la mañana. A mi regreso de la librería. Siempre que sienta el llamado. Escribo directamente en el ordenador, después de mis ejercicios y del desayuno. Junto al balcón, no bien se apagan los focos de la calle y se enciende el sol a través de los cristales de la ventana.

Superhéroes Superhéroes sin trabajo sale la semana que viene en formato Kindle, Nook y Kobo.